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/ pp. 220-236 / Año 13 Nº24 /
JULIO 2026 – NOVIEMBRE 2026
/ ISSN 2408-4573 / SECCIÓN GENERAL
reconceptualización, la cual ha superado su concepción meramente administrativa, conocidas como competencias
directivas, y hoy se presenta con un enfoque más centrado en el ámbito educativo. En ese sentido, estas competencias
se han definido como la movilización de recursos cognitivos y físicos que los directivos académicos emplean para
responder a las actividades y situaciones complejas de su comunidad educativa y de su centro escolar (Ugalde-Delgado,
2023). A partir de esta definición, se plantea un modelo que busca integrar de manera sistemática las dimensiones
esenciales de la gestión educativa y orientar su aplicación práctica en el contexto del posgrado.
Este nuevo modelo teórico-conceptual propone repensar al gestor como un ente integral que no solo debe realizar
acciones o funciones dentro y fuera del contexto escolar en un nivel extrínseco, sino que estas últimas estarán
determinadas por variables intrínsecas, como sus características personales y profesionales. De tal forma que no solo
se valoren las dimensiones básicas que conforman la gestión educativa, como los aspectos pedagógico, administrativo,
institucional y comunitario (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO],
2011), sino que también se incorporen otras variables, como las de carácter humano, profesional e investigativo
(Arechavala, 2011; González et al., 2003).
Entonces, al considerar dichos elementos, la identificación y evaluación de las competencias en gestión educativa de
los coordinadores de programa de posgrado permite, en un primer momento, la identificación de fortalezas y áreas de
mejora en el ejercicio de sus funciones, contribuyendo así a una gestión más efectiva y alineada con los objetivos
institucionales (Coneo et al., 2021; Vega-Armas & Romero-Carazas, 2024). Además, establece las pautas iniciales para
la construcción de modelos de formación directiva que favorecerían la profesionalización de este actor educativo y, con
ello, brindarían herramientas y apoyarían el desarrollo de las competencias necesarias para atender las problemáticas
que enfrenta en su quehacer directivo (Arévalo, 2022; Corahua & García, 2022).
Finalmente, podría aportar evidencia útil para la toma de decisiones institucionales y de política educativa, tanto en la
asignación de puestos de trabajo como en el establecimiento de directrices que permitan incorporarlas como
dimensiones o indicadores en el diseño de programas y proyectos estratégicos de mejora educativa en el nivel
universitario (Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior [CONACES], 2022; Jiménez et al., 2022).
Sin embargo, como reportan Vega-Armas y Romero-Carazas (2024), aunque existe evidencia científica que identifica
las competencias en gestión educativa que deberían integrar el perfil de los directivos universitarios, todavía son
escasas las investigaciones que evalúan el grado de dominio de estas competencias en los posgrados. Al respecto, la
revisión exploratoria del tema identificó al menos cuatro estudios disponibles realizados en México, desde hace más de
una década y que están acorde a la temática.
El primer estudio de Vázquez et al. (2013) analizó el impacto de las competencias de los coordinadores de programa en
la acreditación de posgrados, identificando como más relevantes el pensamiento estratégico, la orientación a resultados
y calidad, trabajo en equipo, gestión, resolución de problemas, desarrollo de personas y dinamismo, y recomendando
establecer un sistema de evaluación de competencias y replicar el estudio en otras instituciones. Posteriormente, el
COMEPO evaluó coordinadores de posgrado mediante un cuestionario de 232 variables en nueve constructos, centrado
en cooperación académica, evaluación, normatividad y vinculación, pero se limitó a información demográfica y no
profundizó en competencias específicas, aunque destacó que los directivos son conscientes de las problemáticas y
políticas de mejora (Jiménez et al., 2016).
En 2021, se presentó un informe coordinador por la Organización Universitaria Interamericana (Jiménez et al., 2021),
donde se estudiaron a los directivos de México y Canadá adaptando el instrumento de Bonnefoy et al. (2014). En este
estudio se evaluó el liderazgo, actitudes, habilidades de gestión y conocimientos; resaltando como principales
resultados el liderazgo de servicio, la empatía y la actitud hacia el bienestar propio y ajeno, aunque no se distinguieron
coordinadores de posgrado de otros cargos directivos. Finalmente, el último estudio diagnosticó siete competencias en
directivos de Chihuahua a través de un cuestionario de autoevaluación, encontrando que alrededor del 53 % presentaba
bajos niveles de dominio competencial, y recomendó replicar el estudio con mayor muestra debido a limitaciones
metodológicas derivadas de la pandemia de COVID-19 (Ugalde-Delgado, 2023).
En resumen, si bien existen algunos antecedentes que abordan la gestión educativa en el nivel de posgrado, estos están
limitados en número, se concentran en aspectos administrativos y carecen de una evaluación sistemática de las
competencias de los coordinadores de programa. De ahí que el presente estudio busque cubrir este vacío, ofreciendo
un análisis actualizado y focalizado en la región Sur de México, con el fin de aportar evidencia empírica que fortalezca
tanto la práctica directiva como de las necesidades formativas en el ámbito del posgrado.