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/ pp 190-207 / Año 13 Nº24 /
JULIO 2026 – NOVIEMBRE 2026
/ ISSN 2408-4573 / SECCIÓN GENERAL
Conclusiones
El análisis de los procesos formativos vinculados al desarrollo de la industria del software y los servicios informáticos
en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur durante el período 2020–2022 permite extraer un
conjunto de conclusiones que trascienden la descripción de la oferta educativa y aportan elementos para una lectura
crítica de las políticas de formación en sectores intensivos en conocimiento, particularmente en contextos territoriales
periféricos.
En primer lugar, los resultados muestran que la expansión de la oferta formativa en el sector SSI constituyó una
respuesta activa del Estado nacional y provincial frente a la necesidad de diversificar la matriz productiva y generar
empleo calificado. La multiplicación de propuestas especialmente de carácter no formal y de corta duración logró
ampliar el acceso a instancias de capacitación y despertar un interés significativo en la población. Sin embargo, este
proceso se apoyó mayoritariamente en dispositivos orientados a la adquisición acelerada de competencias técnicas, lo
que limitó su capacidad para construir trayectorias formativas integrales y sostenibles en el tiempo.
En segundo lugar, el estudio evidencia que los procesos formativos analizados se desarrollaron predominantemente
sobre una población con niveles educativos relativamente elevados. Este hallazgo sugiere que las iniciativas funcionaron
más como mecanismos de reconversión o actualización de capital humano preexistente que como estrategias de
inclusión inicial al sector SSI. Al mismo tiempo, las elevadas tasas de abandono y las dificultades señaladas para
compatibilizar estudio, trabajo y vida cotidiana ponen de manifiesto desajustes entre el diseño de las propuestas y las
condiciones reales de los participantes. En este sentido, los formatos intensivos y mayoritariamente virtuales, si bien
amplían el acceso, también transfieren una elevada carga de autogestión a los estudiantes, lo que tiende a profundizar
desigualdades en las trayectorias formativas.
Un tercer hallazgo central se vincula con la débil articulación entre formación e inserción laboral efectiva en el sector
SSI a nivel local. Si bien una parte de los participantes logró desempeñarse en actividades relacionadas con el sector,
la mayoría no accedió a empleos directamente vinculados con la formación recibida. Este desajuste no puede atribuirse
únicamente a falencias en los contenidos de los programas, sino que debe entenderse en relación con las limitaciones
estructurales del territorio: un mercado laboral de escala reducida, una baja densidad empresarial y escasas
oportunidades de inserción para perfiles junior. En este contexto, la formación tiende a mejorar la empleabilidad
potencial de los individuos, pero no necesariamente se traduce en una inserción laboral local sostenida.
Desde una perspectiva territorial, los resultados sugieren que, en ausencia de políticas complementarias de desarrollo
productivo, la formación genera beneficios principalmente a nivel individual, facilitando estrategias de empleabilidad
externa o trabajo remoto, más que al fortalecimiento del entramado productivo local. Esta dinámica pone en evidencia
los límites de las políticas de formación cuando se implementan de manera aislada, sin una articulación sostenida con
estrategias de generación de empleo, fortalecimiento empresarial y consolidación de ecosistemas locales de innovación.
En este sentido, una de las principales contribuciones del estudio consiste en problematizar los supuestos que asocian
de manera lineal la expansión de la oferta formativa con el desarrollo del sector SSI. Los hallazgos muestran que la
formación constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para impulsar procesos de desarrollo basados en el
conocimiento, especialmente en territorios periféricos. La efectividad de las políticas formativas depende de su
capacidad para integrarse en estrategias más amplias que contemplen las condiciones estructurales del mercado de
trabajo, la escala del entramado productivo y las trayectorias reales de los sujetos.
A partir de estos resultados, se desprenden una serie de orientaciones para el diseño de políticas públicas más
integrales. En primer lugar, resulta necesario avanzar hacia una mayor articulación entre formación formal y no formal,
promoviendo trayectorias educativas que combinen la adquisición de competencias técnicas específicas con
capacidades transferibles y de largo plazo. En segundo lugar, se vuelve imprescindible fortalecer los dispositivos de
acompañamiento académico y orientación laboral, especialmente en propuestas intensivas y virtuales, con el fin de
reducir las tasas de abandono y mejorar la experiencia formativa.
Asimismo, se recomienda profundizar los mecanismos de vinculación entre instituciones educativas, empresas del
sector y Estado, de modo de favorecer prácticas profesionalizantes, pasantías y experiencias de aprendizaje situado
que faciliten la transición entre formación y empleo. Finalmente, las políticas de formación deberían integrarse
explícitamente a estrategias de desarrollo productivo territorial, orientadas a fortalecer el ecosistema local de SSI,
promover la creación y consolidación de empresas y generar condiciones para la retención de talentos en la provincia.